
Cuando a Günter Grass se le ocurrió escribir Pelando la cebolla, no se imaginó que por sus “pecados” juveniles un grupo de políticos, “intelectuales” y moralistas descalificaría su trabajo plástico y literario, para no sólo crucificarlo como hombre, sino para exigirle hasta la devolución de su Nobel. Constatando en su ignorancia u olvidándose a propósito, que el escritor alemán nunca ocultó sus filiaciones, errores y virtudes en otras obras, como Escribir después de Auschwitz.
Igual suerte corrió recientemente el Nobel en Medicina, James Watson, quien en su “inocencia mediática” cuestionó la inteligencia de la raza negra, lo que le valió la censura y casi su trabajo como investigador.
Y a todo esto, ustedes se preguntarán, qué tiene que ver con los toros. Todo y nada. Un día me preguntaron ¿a quién amas más, al hombre o al artista? Al artista, respondí, porque éste crea, y las obras, cuando son arte, son ajenas a cualquier moralidad, pues son representaciones universales sin derechas, izquierdas o centros, son simplemente transmisoras de historias sin filiación, son el resultado de una genialidad que deja fuera a su creador como hombre, con todo y sus errores o preferencias políticas.
Y quizás haya sido por eso que un día Pablo Picasso pudo admirar y querer, como un gran amigo, a Luis Miguel Dominguín —ese torero español que lo mismo se tuteó con Frank Sinatra que con Jean Cocteau, y que Ernest Hemingway describió como una mezcla de Don Juan y Hamlet—. Pues, pese a ser un gran aficionado taurino, el maestro nacido en Málaga en 1881, muy al principio miró a Dominguín con cierto recelo por sus afinidades políticas y amistad con Franco, las cuales nunca compartió.
Mas siendo el pintor un artista, seguro comprendió que en el torero convivían el genio y el hombre, y en consecuencia no le podía valorar por esas filiaciones humanas que se diluían cada vez Luis Miguel Dominguín tomaba los trastos, se paraba en el ruedo con los pies bien puestos frente al toro y realizaba una extraordinaria faena, es decir, cuando no hacía otra cosa que crear y compartir su arte.
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