Entre ficciones y realidades, lo cierto es que un día Luis Spota retomaría una de las frases más célebres, entre los toreros, para crear una de las novelas taurinas más emblemáticas del siglo XX, llamada Más cornadas da el hambre, que de acuerdo con el periodista Luis Iriberri es la respuesta que el joven matador sevillano Manuel García y Cuesta El Espartero ofrece cuando se le pregunta por qué torea.
Mas, sea como fuere, existe una versión novelada por Héctor Budar, que hace que la frase llegue a oídos de Spota. Se trata del encuentro de dos jóvenes novilleros que, en busca de apoyo para conseguir carteles, van a entrevistarse con el escritor. Uno de ellos es el Chaval, protagonista de la historia de Seda, hambre y sol; el otro es El Gallego, quien en su ímpetu por triunfar toma las riendas de la charla con el escritor y se hace de su simpatía.
Al conocerse, Spota le pide a El Gallego le muestre fotografías y programas de sus lides, a lo que le chico le responde, bajándose los pantalones:
“Estos son los únicos programas que puedo mostrarle –mientras mete los dedos en los huecos de las heridas.
“Bastante impresionado el escritor, observa detenidamente las huellas de su lucha pueblerina.
“–Qué cornadas tan severas le han dado los toros joven –hace una pausa y le pregunta- ¿y aún así sigue toreando?
“–¡Más cornadas da el hambre, Don Luis! El señor Spota escribe la frase en su libreta…”
Y bingo, meses después se publica la novela, con un éxito rotundo en el ámbito taurino.


