
.... ..... ... .... .... ... ... ... .... .. ... ... ... ....... Para Paco Peña
Si se hablara de un boom cinematográfico taurino, las primeras cinco décadas del siglo XX serían claves. ¡Imagínense!, hasta un toro obtendría un Oscar.
Si se hablara de un boom cinematográfico taurino, las primeras cinco décadas del siglo XX serían claves. ¡Imagínense!, hasta un toro obtendría un Oscar.
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El interés que despertaran filmes españoles como Sangre y arena, de Ricardo de Baños y Vicente Blasco Ibáñez (1917), y Currito de la Cruz, de Pérez Lugín (1926), inspiraría a diversos cineastas a querer participar de esa materia, en la que México ya comenzaba a incursionar con la adaptación de Luis Peredo, en 1918, de la Santa de Federico Gamboa, que sin ser una novela taurina toca el tema.
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Luego vendrían más filmes con locaciones en ambos lados del Atlántico, así el ruso Sergei M. Eisenstein cede a la tentación, de darle un espacio a las lides, en la inconclusa cinta ¡Qué viva México!, (1932). Mientras el estadunidense Norman Foster, hace lo propio con La hora de la verdad.
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La realización de cintas no se detiene y menos la participación de coletas como actores. Hasta el diestro Lorenzo Garza ―tras Un domingo en la tarde, de Rafael Portas (1938)―, iría más allá de ser sólo un histrión, para debutar como escritor de la cinta Toros, amor y gloria, que filmaría Raúl de Anda.
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Y si ya los toreros eran protagónicos, qué tal la participación y exitoso debut de Ferdinando, un simpático y pacífico burel que llevaría a su casa productora, Walt Disney, a obtener un Oscar en 1939, por el corto animado Ferdinand, the bull.
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Un divertido cuento infantil ambientado en la más pura expresión de la España taurina, con un toro que nada quiere saber de las corridas y que por un pinchazo de abeja se ve envuelto en una.
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Sin duda este corto no deja de ser polémico, sobre todo entre los más ortodoxos taurinos, pero no se debe olvidar que la historia nació ante una inminente Guerra Civil española, que vista por Disney se volvió un grito pacifista que nunca atentó o crítico realmente a la fiesta brava.
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Y si quisieran conocer o recordar a Ferdinando, ese toro que gusta de oler flores mientras se guarda bajo sombra de su alcornoque favorito, bien podrían darse una vuelta a: http://www.youtube.com/watch?v=K6Pp9-_Au80&feature=related o, si tuviesen algún problema con el link, entrar a YouTube.com y logear: Ferdinando, el toro.
1 comentario:
Gracias por la dedicatoria.
Y es un gusto leerte.
Un saludote.
PP.
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