16 de mayo de 2008

El hombre que llegó a la luna


Brevísimo “torero”, Charles Conrad primero llegó al espacio y luego al ruedo.

Invitado por Luis Miguel Dominguín a lidiar una vaquilla, el astronauta no pudo negarse a probar suerte una tarde, en la que recordó por qué lo suyo, lo suyo era “volar entre las estrellas” y no arrojado por unos pitones. Aunque si le hizo una propuesta al diestro español: “Si usted me enseñara a torear yo podría enseñarle a volar allá (en el espacio)”.

Nacido en Filadelfia en 1930, Conrad fue de los primeros astronautas en participar de un vuelo récord de ocho días en el espacio, además de ser también el tercer hombre en realizar un alunizaje, dejando grabada la frase: “éste pudo haber sido un pequeño paso para Neil (Armstrong), ¡pero ha sido uno grande para mi!”

Y como un pequeño homenaje a Arthur C. Clarke: “La próxima vez que vean ustedes brillar alta la luna llena en el sur; examinen atentamente el borde derecho y dejen resbalar la mirada a lo largo de la curva del disco. Allá donde serían las dos si nuestro satélite fuera un reloj, observarán un minúsculo óvalo oscuro: cualquiera que posea una vista normal puede descubrirlo. Es una gran llanura rodeada de montañas, una de las más hermosas de la Luna, conocida con el nombre de Mare Crisium: el Mar de las Crisis.” Del relato El centinela.

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