19 de noviembre de 2008

La casa de Asterión


En un juego dramático que se aprovecha de un cambiante y mítico laberinto de Creta, Jorge Luis Borges recrea la historia del Minotauro, para devolverle esa excelsitud divina a Asterión, que las más de las veces le es negada por esa infausta existencia que no lo hace ni hombre ni toro.

Aquí la venganza de Poseidón sobre Minos, toma otro giro y sin dejar de lado la trágica muerte del Minotauro a manos de Teseo, desplaza la historia de la concepción del hibrido y el parto de Pasifae para centrarse en el pensamiento y sentir de Asterión ante su condición y su estadía en el laberinto.

La casa de Asterión se convierte en un monólogo que transpira la grandeza y desdén de un ente monárquico frente a la inferioridad humana, que se transmuta en miedo y repulsión por un ser que no es igual a ellos ni en estirpe, ni en fisonomía, contradiciendo incluso la idea de un ser prisionero…

“El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande…”

Y así conocemos toda la casa, donde los muebles y excesos no existen, sólo la soledad y la creatividad que en ella se genera entre juegos y sueños, mientras Asterión espera la llegada de nueve hombres cada nueve años a quienes liberar del mal, en tanto llega su propio redentor.

No hay comentarios: